Entre los castillos rupestres de Sicilia, este es sin duda uno de los más fascinantes. Durante la Guerra de las Vísperas de 1282, una hueste de soldados franceses se atrincheraron aquí, resistiendo durante más de un año el asedio de las guarniciones de Pedro I de Aragón. Hoy este episodio se recuerda por una inscripción grabada en el arco del vestíbulo de entrada: "Quod Siculis placuit sola Sperlinga negavit" que en italiano cita: "Sola Sperlinga acconsentir non volse a quel che fe' tutta la Sicilia insieme". Esto fue un motivo de orgullo por parte de la población local por haberse separado del resto de los sicilianos, hasta el punto de que aún hoy se distinguen por su dialecto galo-itálico, celosamente conservado... #tuttitaly
Ubicado entre las Montañas Nebrodi y las Montañas Madonie, casi en el centro de Sicilia, se alza imponente el Castillo de Sperlinga, un lugar rico en historia y encanto. Construido en parte sobre un gigantesco macizo de arenisca tallado por los Siculi a partir del siglo XII a.C., y en parte construido sobre la misma roca alrededor del año 1000, el Castillo de Sperlinga es uno de los castillos rupestres más fascinantes de la isla.
En 1282, durante la época de los Vísperas Sicilianas, el castillo fue escenario de un evento épico: una guarnición francesa se atrincheró en su interior resistiendo el asedio durante un año. Este episodio aún se recuerda hoy por una inscripción póstuma del siglo XVI en el arco de entrada del castillo: "Quod Siculis placuit sola Sperlinga negavit" (Lo que agradó a los sicilianos, solo Sperlinga lo negó).
Al cruzar el puente levadizo, se accede al corazón del castillo a través de una serie de salas increíbles donde la ingeniería humana se fusiona con la belleza natural. Las rocas se transforman en establos para caballos, talleres de metalurgia, cárceles, tanques de agua y almacenes para suministros. Una de las salas más curiosas es una cámara circular con doce pequeñas nichos espaciados en la pared, que algunos creen que era un lugar de culto mientras que otros piensan que se utilizaba para medir el tiempo.
Las empinadas escaleras talladas en la roca conducen a la torre del castillo, desde donde se puede disfrutar de una vista impresionante donde el mundo parece doblarse a los pies del espectador. Otro punto de interés es el "aggrottato", el lado del castillo que da al pueblo y está salpicado de alrededor de cincuenta cuevas artificiales, antiguas viviendas talladas en las rocas y conectadas por pasajes intrincados.
Hoy en día, algunas de estas cuevas se han convertido en parte de un encantador pueblo rupestre, algunas transformadas en museos etnográficos gracias a la intervención del Municipio. El Castillo de Sperlinga representa así un verdadero viaje en el tiempo, en un lugar donde la historia y la naturaleza se fusionan en una experiencia única y fascinante que no se puede perder durante una visita a Sicilia.
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